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El gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, puso en duda que la inflación registrada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en septiembre, de 0,85%, refleje con fidelidad lo que ocurre en la economía cotidiana de las familias bolivianas. Sin cuestionar de forma directa la cifra difundida por la entidad estatal, sostuvo que el comportamiento de los precios golpea de manera desigual a la población y que, en particular, quienes dependen de ingresos fijos sienten con mayor fuerza el encarecimiento del costo de vida.

Rodríguez explicó que los promedios, como ocurre con cualquier indicador general, no siempre alcanzan a mostrar la magnitud real del impacto en distintos sectores sociales. En ese sentido, afirmó que existen personas que perciben con mayor intensidad el aumento de precios y que por esa razón surgen reclamos sobre la situación económica actual.

El representante del IBCE también apuntó a los cambios recientes introducidos en la medición del índice de precios al consumidor. Recordó que la canasta de bienes considerada para el cálculo fue ampliada a más de 300 productos y que además se modificó la ponderación asignada a los alimentos dentro de esa canasta global, factores que, según dijo, pueden incidir en la variación de los resultados.

Rodríguez ejemplificó el efecto de la inflación en hogares con ingresos reducidos y estables, como el de una trabajadora del hogar, al señalar que en muchas de estas familias el gasto en alimentación, transporte, educación y salud se ha encarecido. A su juicio, esa realidad explica por qué algunos sectores se sienten más afectados que otros por el aumento de precios.

A ello sumó el impacto del incremento del precio del diésel, que —según indicó— eleva los costos de producción, de traslado y finalmente de comercialización, con efectos que se trasladan de manera general a distintos ámbitos de la economía.

El informe del INE, por su parte, atribuyó el incremento mensual de 0,85% registrado en septiembre al comportamiento de varias divisiones de bienes y servicios, entre ellas transporte, alimentos y bebidas no alcohólicas, alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, salud, comunicaciones, vivienda y servicios básicos, además de muebles, bienes y servicios domésticos.

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