Un juzgado de Quillacollo resolvió otorgar libertad plena al subteniente Joaquín Castellón, quien enfrenta una imputación por homicidio relacionada con los sucesos ocurridos en Cotapachi, Cochabamba. La decisión permite que el efectivo continúe su proceso legal en libertad, aunque bajo ciertas restricciones que deberá acatar bajo riesgo de revocación de la medida.

Entre las condiciones impuestas, Castellón tiene prohibido acercarse tanto al lugar donde ocurrieron los hechos, Cotapachi, como a los sitios de trabajo de los testigos, especialmente aquellos que son funcionarios policiales. Asimismo, se le prohíbe cualquier tipo de comunicación con los testigos, ya sea de forma directa, mediante medios electrónicos o redes sociales. También se estableció la prohibición de salir del país, con la obligación de notificarse regularmente ante la Dirección Departamental de Migración. Otra restricción importante es la prohibición de portar armas de fuego durante el tiempo que dure el proceso.

La juez encargada del caso advirtió al subteniente sobre las consecuencias de incumplir estas medidas, incluyendo la posibilidad de que se revoque su libertad y se ordene su detención preventiva. Castellón aceptó cumplir con todas las condiciones impuestas.

El subteniente está acusado como presunto autor principal de dos muertes ocurridas el 8 de diciembre en Cotapachi, en el marco de un conflicto limítrofe entre Quillacollo y Colcapirhua. La Fiscalía presentó cargos por homicidio en su contra. La audiencia para definir su situación legal se había programado para el 11 de diciembre, pero fue postergada debido a que el acusado requería atención médica por múltiples heridas.

Durante la audiencia suspendida, Castellón ofreció una declaración detallada en la que explicó que, junto a otros efectivos, fue desplegado en una colina para tomar posiciones estratégicas durante un operativo para desbloquear el botadero de Cotapachi. Según su relato, fueron atacados por un grupo de pobladores que emplearon piedras, petardos, dinamita y golpes, y que incluso algunos portaban armas de fuego. El grupo hostil habría superado las 100 personas, lo que obligó a Castellón y sus compañeros a intentar retirarse, aunque fueron interceptados por otro contingente.

El subteniente también mencionó haber recibido varios impactos de bala, uno en la pierna derecha, por el cual permanece hospitalizado, y otro en el rostro. Estas lesiones justificaron la postergación de la audiencia y forman parte de la investigación en curso

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