Las autoridades policiales bolivianas informaron a la DEA el 11 de marzo de 2026 que habían localizado a Sebastián Enrique Marset Cabrera y que tenían previsto detenerlo, según un documento judicial presentado por fiscales de Estados Unidos ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia, al que accedió EL DEBER.
La referencia aparece en una respuesta del Gobierno estadounidense con la que busca oponerse a las mociones presentadas por la defensa del narcotraficante uruguayo. Ese escrito reconstruye las horas previas a la captura de uno de los fugitivos más buscados por la DEA y sitúa el aviso a la agencia antidrogas dos días antes del operativo ejecutado en Santa Cruz de la Sierra.
De acuerdo con la versión de la Fiscalía estadounidense, el 11 de marzo las autoridades bolivianas comunicaron a la DEA que, a partir de información obtenida por una fuente de inteligencia, habían establecido que Marset se encontraba en la capital cruceña. En esa misma comunicación, añadieron los fiscales, también expresaron su intención de arrestarlo. Menos de 48 horas después, durante la madrugada del 13 de marzo, se llevó a cabo la operación en una mansión ubicada cerca del tercer anillo de la avenida Piraí, donde finalmente fue detenido.
En el documento, la Fiscalía de Estados Unidos insiste en que la DEA recibió información sobre la operación antes y después de que esta se concretara, pero rechaza que la agencia haya intervenido en la planificación o en la ejecución del procedimiento, como sostiene la defensa del uruguayo. “La DEA no participó en los detalles de la planificación ni de la ejecución de la operación”, afirma el texto presentado ante el tribunal.
El Gobierno estadounidense agrega que ningún integrante de la DEA estuvo presente durante el operativo y que Marset fue detenido sin incidentes, quedando primero bajo custodia de las autoridades bolivianas.
La discusión judicial se da en medio de una disputa más amplia sobre cómo fue localizado, capturado y trasladado posteriormente a Estados Unidos. En su planteamiento ante el tribunal, la defensa de Marset asegura que la DEA estuvo detrás del operativo y que policías bolivianos actuaron como “proxis” de la agencia estadounidense durante una detención que, según su versión, fue violenta. Además, pone en duda el origen de la información que permitió dar con el paradero del narcotraficante.
Ese escrito sostiene que en octubre de 2025 la Policía Federal de Brasil habría colocado un dispositivo de rastreo GPS en el equipaje de la colombiana Susana C., pareja de Marset, y que ese mecanismo habría permitido ubicarlo en una residencia de Santa Cruz. La mujer fue hallada durmiendo junto a Marset en la mansión donde se produjo el operativo del 13 de marzo, aunque luego fue liberada por la Policía Boliviana al no existir una investigación en su contra.
Los abogados también cuestionan que la documentación disponible no precisa cómo fue colocado el dispositivo, si existió autorización judicial en Brasil para hacerlo ni cuál fue el papel de la DEA en esa operación o en el intercambio de información entre autoridades brasileñas y bolivianas.
Frente a esa versión, la Fiscalía estadounidense sostiene que el dato clave llegó directamente desde Bolivia. Según el documento, la información sobre la presencia de Marset en Santa Cruz fue transmitida a la DEA por las propias autoridades bolivianas el 11 de marzo, dos días antes de la detención.
El escrito presentado ante el Tribunal de Distrito de Virginia señala además que la operación de captura fue ejecutada por las autoridades bolivianas durante las primeras horas del 13 de marzo de 2026 y que no había personal de la DEA en el lugar. También indica que, de acuerdo con la información recibida posteriormente por la agencia estadounidense, no se realizaron disparos durante el procedimiento.
Después del arresto, las autoridades bolivianas registraron la vivienda donde se encontraba Marset y una casa contigua conectada por un túnel subterráneo. También inspeccionaron otro inmueble cercano en el que estaba parte del equipo de seguridad del fugitivo. En la residencia fueron encontrados y decomisados 26 dispositivos electrónicos.
Más tarde, ese mismo día, Marset y los equipos electrónicos incautados fueron entregados por las autoridades bolivianas a la custodia de la DEA.