En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y la redefinición de prioridades en seguridad, Suecia ha decidido ajustar su presencia internacional y reasignar sus recursos. La embajadora Johanna Teague detalla las razones detrás del cierre de programas bilaterales en Bolivia, las modalidades futuras de cooperación y los aspectos que continuarán vigentes en la relación entre ambos países, incluso sin una embajada residente en territorio boliviano.
Desde 1998, Suecia ha mantenido una relación sólida y de largo plazo con Bolivia, basada en la confianza y el respeto mutuo, colaborando estrechamente con la sociedad civil, el Estado y la población. La cooperación sueca ha superado los 600 millones de dólares, dejando un legado tangible en el fortalecimiento institucional, el desarrollo de capacidades y resultados concretos en áreas prioritarias como los derechos humanos, derechos sexuales y reproductivos, medio ambiente y desarrollo económico inclusivo. Entre los logros destacan el apoyo a la creación de la Defensoría del Pueblo y el impulso a la formación de bomberos comunitarios equipados para enfrentar incendios forestales. Más allá de los proyectos, la relación ha generado una profunda huella de solidaridad y amistad.
La decisión de cerrar los programas bilaterales responde a una reorientación global de la política exterior de Suecia, que busca atender desafíos de seguridad en su región inmediata y concentrar recursos en prioridades estratégicas, como el apoyo a Ucrania. En este sentido, Suecia destinará cerca de 1 billón de dólares para asistencia a ese país, representando el 20% de su portafolio de cooperación para 2026, enfocado en servicios básicos y necesidades de supervivencia.
Aunque Suecia valora positivamente la apertura del nuevo gobierno boliviano hacia el mundo, su lucha contra la corrupción y su compromiso con el Estado de derecho, la decisión de cerrar la cooperación bilateral no está vinculada a la situación interna de Bolivia, sino a un cambio global y geopolítico en la política de desarrollo sueca.
Con el cierre de la embajada previsto para finales de 2026, Suecia implementará una embajada concurrente, una práctica común en su diplomacia, desde la cual continuará brindando representación diplomática activa y cercana a Bolivia. Aunque aún se evalúa desde qué país se gestionará esta representación, el compromiso con la relación bilateral permanece firme.
La cooperación seguirá vigente a través de agencias multilaterales, la Unión Europea y programas temáticos globales. La educación superior será un área prioritaria, manteniendo convenios con universidades bolivianas para programas de maestría y doctorado. Además, Suecia continuará apoyando iniciativas ambientales, la lucha contra el cambio climático y el fortalecimiento de vínculos comerciales e inversiones, especialmente en sectores como minería sostenible, transición energética y energías renovables. Actualmente, más de 30 empresas suecas operan en Bolivia, y se espera que el comercio bilateral siga creciendo.
En cuanto a la transición de proyectos, la mayoría de los programas bilaterales están en fase de cierre, con fondos comprometidos para 2025 y una reducción gradual hasta la finalización de los convenios en agosto de 2026. Suecia se compromete a acompañar a las instituciones y organizaciones beneficiarias para asegurar una conclusión ordenada y transparente, buscando mantener la continuidad a través de otros mecanismos.
Este cambio forma parte de una estrategia más amplia que también afecta a países como Mozambique, Tanzania, Liberia y Zimbabue, motivada por limitaciones financieras y la necesidad de focalizar recursos en prioridades estratégicas, principalmente la crisis en Ucrania.
Aunque la presencia física de Suecia en Bolivia concluirá en 2026, la relación bilateral seguirá siendo relevante. Bolivia contará con un embajador concurrente y Suecia mantendrá su participación a través de la Unión Europea y en foros multilaterales como las Naciones Unidas, donde ambos países continuarán colaborando en la defensa de valores compartidos y explorando oportunidades en el ámbito empresarial.
La embajadora Johanna Teague, con formación en Atlantic College y una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad de Lund, cuenta con amplia experiencia en cooperación internacional, habiendo sido embajadora en Ruanda y desempeñado cargos clave en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia
